Sonido
Cabinas activas y subwoofer dimensionados al aforo, consola digital, micrófonos alámbricos e inalámbricos, rack de DJ y line array cuando el espacio lo pide.
Producción integral
Un buen evento se escucha antes de verse. Montamos la producción técnica completa —audio, iluminación, video y estructura— con un solo equipo y una sola factura.
VoiZ lleva más de quince años montando eventos en Bogotá. Empezamos por el sonido y los shows, y con los años fuimos sumando iluminación, truss, efectos y pantallas LED, porque los clientes ya no querían cuadrar tres proveedores distintos que se echaran la culpa entre ellos.
Hoy el mismo equipo que calibra el audio cuelga la pantalla y programa las luces. Eso se nota en cosas concretas: un solo horario de montaje, una sola persona a quien llamar, y nadie discutiendo de quién era el cable que faltaba.
Sonido
Si el sonido falla, no hay pantalla que salve el evento. Dimensionamos el sistema según el aforo y el espacio: no es lo mismo un salón de hotel con techo bajo que una carpa al aire libre donde el audio se escapa por los lados.
Trabajamos con cabinas activas QSC K12.2, subwoofers Turbosound y consolas digitales Yamaha o QSC. Para eventos grandes y exteriores montamos line array. Micrófonos Shure SM58 alámbricos e inalámbricos según el uso, y rack de DJ Pioneer.
Siempre queda un técnico en consola. Un micrófono que se acopla en mitad del discurso se arregla en segundos si hay alguien ahí, y arruina el momento si no.
Cabinas activas y subwoofer dimensionados al aforo, consola digital, micrófonos alámbricos e inalámbricos, rack de DJ y line array cuando el espacio lo pide.
Cabezas móviles, par LED, láser RGB, luz negra y bola de espejos, gobernadas por DMX. Va un ingeniero programador: las luces se escriben antes, no se improvisan en la fiesta.
Pantalla LED a la medida, procesador y escalador para que la señal llegue en la resolución exacta del mapeo, entradas HDMI y SDI para portátiles, cámaras y consolas de video.
Truss horizontal con elevadores o torres verticales, y ground support cuando el techo no admite puntos de carga. La estructura se calcula con el peso real de lo que va a colgar.
Pólvora fría, chispas, CO2, niebla de piso y máquina de humo. Se programan con la música para la entrada, la hora loca o el cierre, no se disparan al azar.
Revisamos con el lugar la acometida disponible y, cuando no alcanza, entra planta insonorizada. Sonido, luces y pantalla juntos suman varios kilovatios en pico.
Iluminación
Un salón bien iluminado cambia de carácter varias veces durante el evento: cálido y quieto en la cena, en movimiento cuando arranca la música. Eso no sale solo, se programa.
Montamos cabezas móviles sobre truss, par LED para ambientación de paredes, láser y luz negra cuando el evento lo pide. Todo por DMX y con un programador que escribe las escenas antes del evento y las dispara en vivo siguiendo el guion.
Un detalle que se pasa por alto: la luz frontal y la pantalla LED pelean entre sí. Si un cañón le pega de frente al LED, el contenido se lava y se pierde todo el contraste. Por eso las dos cosas se programan juntas y no por separado.
El día del montaje
Primero entra la estructura: torres de truss y elevadores. Sobre ella se cuelgan las cabezas móviles y, si hay pantalla, se van enganchando los cabinets de arriba hacia abajo, cada uno con su dato y su corriente encadenados al vecino.
Después va el audio: cabinas, subwoofer, cableado a consola y prueba de sonido real, con música y con micrófono. Al final se mapea la pantalla —se le dice al procesador cuántos módulos hay y cómo están distribuidos— y se programan las escenas de luces.
Un montaje mediano toma entre cuatro y seis horas entre todo. Por eso pedimos el espacio con holgura antes del arranque: apurar el montaje es la forma más segura de que algo falle.
Ver especificaciones de pantalla
Un montaje estándar mueve tres técnicos en el armado. En producciones grandes sumamos jefe de escenario y operador de video aparte.
Programa las escenas DMX antes del evento y las opera en vivo. Es la diferencia entre luces que acompañan el guion y luces que parpadean al azar.
Uno para audio y, cuando el evento lo pide, otro para video. Se quedan durante toda la jornada, no solo hasta que suena la primera canción.
Cuéntanos el lugar, la fecha y cuántos invitados esperas, y te mandamos la propuesta completa.